-El insomnio de un poema de verano
*Anoche, me dijiste
escribe un poema
con la luna llena
un poema sin esperma
espacios en blanco
y una fuga hacia atrás
Anoche, leías un libro
no tenía título ni un final
los capítulos descosidos
eran muescas de la razón
contemplabas sudorosa
la masturbación del autor
Anoche, las estrellas
esperaron su oportunidad
alineadas en el cielo
para lanzarse en picado,
sin red, sobre tu sexo
(astro opaco estrellado)
Anoche, los nudillos
desgastados en tu pecho
hablaron por los codos
el vestido con cremallera
se atascó en la cicatriz
(puntos cosidos con dolor)
Anoche, el calor lascivo,
la oscuridad de tu cuerpo
y la sed de tus senos
se mezclaron con soledad
y prendí calles vacías
con estas manos de cartón
Anoche, los sonámbulos
nos abrazamos con deseo,
sin palabras mentirosas,
en las cornisas de la locura
(entre el vacío y los ojos
vence la muerte por suicidio)
Anoche, recorrí incauto
aquel cuerpo contorsionista
me doblé una y otra vez
con esa mirada desconocida
prendida al final del placer
(con esa tenue luz me iluminé)
Por la mañana, el poema
se despertó a medio trazar
no había hecho el amor
tenía mordiscos de eclipse
abismos de la explicación
y, evidentemente, eyaculó.
-Noche de verano
*Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.
En el cénit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.
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